Para que la maternidad pueda desarrollarse normalmente, hace falta el apoyo del padre, hace falta que el padre viva su paternidad. Lo cual no significa tan sólo proveer el sustento del hogar, sino también ayudar a la madre de sus hijos en todo cuanto haga falta, cuando se lo permita su actividad laboral.
A veces, el tiempo de que se dispone es escaso porque las dificultades económicas obligan a pasar muchas horas trabajando, separado de la familia; en esos casos, cobra mayor importancia la calidad de la atención a la mujer y a los hijos: es necesario luchar por adquirir ciertas virtudes, como espíritu de servicio, desprendimiento, generosidad y buen humor, de manera de hacer agradable la vida a los demás.
El padre, para favorecer y apoyar la maternidad de su esposa, debería tratar, por todos los medios, de estar siembre disponible. El Santo Padre Juan Pablo II hace referencia a la "deuda" que contrae el padre con la madre de sus hijos, quien durante nueve meses, se "encarga" de la gestación; esa "deuda", la debería pagar el varón una vez nacido el niño, ayudando a su mujer en tareas que faciliten la atención del niño por parte de la madre y la adaptación de la madre a la nueva situación.
martes, 24 de mayo de 2011
La maternidad debe ser complementada por la paternidad.
Etiquetas:
alegrías,
Amor,
Confianza,
esperanza,
felicidad,
fuerza,
luz,
madrem hijo,
maternidad,
padre,
paternidad,
problemas,
vida
Matrimonio (maternidad y Paternidad)
Las sabias palabras de Mons. Charles Chaput, Arzobispo de Denver, Estados Unidos: "La fertilidad es la bendición original dada por Dios al hombre y a la mujer... Es un don divino. Los dones están pensados para ser dados y recibidos gratuitamente; nunca rechazados por una parte, y nunca reclamados por otra... La anticoncepción rechaza el don de la fertilidad. Las tecnologías reproductivas lo reclaman".
Si la fertilidad es un don, también lo es la maternidad, consecuencia directa de la apertura a la vida. Pero ser madre, hoy en día, no es tarea fácil. El permanente cambio social, corrientes culturales contrarias a la familia, e incluso favorables a la maternidad "por capricho", generan numerosos problemas, sobre los cuales intentaremos dar algunas ideas.
Debe quedar claro que la maternidad no es sólo asunto de la mujer: es una realidad que debe ser vivida por el padre y por la madre, con el apoyo de la sociedad. Esta afirmación puede ser novedosa, pero tiene sus razones.
lunes, 23 de mayo de 2011
Paternidad
La paternidad es el mayor invento social de la humanidad, no superado todavía por ningún otro, ni siquiera por el Estado. Es probablemente anterior al matrimonio. El más antiguo paterfamilias romano es mucho más el jefe del pequeño Estado que forma su casa, que el padre de sus hijos. Ni siquiera los llama hijos, sino líberi "libres". La palabra hijo parece que en origen significa "mamón" (ver web 12-2) y sólo tiene que ver con la madre, no con el padre. No se parece por tanto en nada el padre de hoy, al padre romano del que tomó el nombre.
Llegar a la condición de hijo de padre no ha sido cualquier cosa. No nos vino por generación espontánea. En realidad, al principio la generación nada tenía que ver ni con la paternidad ni con la filiación. Es decir que el simple hecho de engendrar no devengaba obligaciones ni derechos de paternidad, ni el simple hecho de ser engendrado constituía al nacido en acreedor de derechos respecto al engendrador. En el derecho vigente quedan todavía reliquias de esos principios.
Historia de la paternidad
México DF, JUNIO, 2000 (Román González/CIMAC). En el porfiriato, al inicio del siglo, en México de los 13 millones de habitantes, el uno por ciento era dueño de 99 por ciento de la tierra. Las costumbres que prevalecían en el seno familiar se caracterizaban por una rígida moral en todos los estratos sociales. El respeto que se profesaba “a los mayores” llegó a niveles de reverencia absoluta, tanto las esposas como las hijas y los hijos debían afecto y obediencia a los padres, a tal grado que sus órdenes no se discutían. Por ese entonces, se pensaba que “después de Dios estaban los padres”.
Con el inicio de la Revolución Mexicana, la mayoría de las familias se vieron afectadas por el conflicto. La ausencia, el desarraigo y en ocasiones la pérdida del padre era de lo más común de esta época. En especial las familias campesinas fueron afectadas. Gracias a las demandas de las mujeres, los revolucionarios triunfantes decretaron la Ley del Divorcio en 1914; la Ley de Matrimonio en 1915, y la Ley de Relaciones Familiares en 1917.
Posterior a la Revolución, dio inicio la era del caudillismo y la reconstrucción del país en todos los aspectos. La idea de paternidad apenas se vio modificada con los nuevos aires de modernidad que experimentó un reducido sector social. En 1922 la Constitución del estado de Yucatán reconoció el derecho de la mujer a votar en las elecciones municipales y, en 1923, la del estado de San Luis Potosí. Esto contrastaba con la situación de la mayoría de la población rural, la cual permanecía fiel a sus costumbres respecto del padre.
Para 1929, en la vida doméstica, fueron importantes las medidas llevadas a cabo por el gobierno cardenista en la educación, las campañas de alfabetización y el reparto agrario, que modificaron ciertas conductas familiares. No obstante, el modelo tradicional de padre como proveedor, jefe que controla y tomaba las decisiones en la familia, siguió imperando en esta década, mientras que la mujer se dedicaba a la casa, en un lugar subordinado.
La década de los cuarenta marcó el impulso de la modernidad en nuestro país. Aquí, la Epoca de Oro del Cine Mexicano, fue la que se encargó de difundir ciertos modelos de ser hombres y padres. En este marco el papel tradicional del padre, generalmente, permaneció intacto, incluso en algunos casos se percibió un retorno a los patrones más rígidos y conservadores de la paternidad.
Los años cincuenta sobresalen por la gran presencia de hombres y mujeres jóvenes en las ciudades, que con su manera de pensar, sus modas y actitudes abrieron y marcaron brechas generacionales. El modelo tradicional de ser padre empezó a ser fuertemente criticado y confrontado por las hijas e hijos jóvenes en gran parte del mundo occidental. México que se caracterizaba por ser un país con fuertes ideas conservadoras y cuya población en su mayoría era católica, no escapó de la proliferación de los llamados “rebeldes sin causa”.
La década de los sesenta tuvo grandes cambios socioculturales. Dentro de este contexto, muchos jóvenes confrontaron el modelo tradicional y autoritario de ser padre, el cual, por momentos, se flexibilizó o se hizo más rígido aumentando las tensiones al interior de las familias. Otros padres, en contraste, nunca sintieron afectados sus esquemas conservadores frente a sus hijas e hijos.
La década de los setenta tuvo una creciente presencia y protagonismo de las mujeres en los centros educativos y laborales y les permitió adquirir una mayor independencia, participar e incluso hacerse cargo de la manutención de sus hogares. Emerge con fuerza el movimiento feminista y la lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres. Asimismo, la posibilidad de regular su fecundidad, junto con las campañas de planificación familiar, las de educación sexual y la aparición de las primeras denuncias sobre violencia intrafamiliar, fueron factores que dieron un duro golpe a las conductas y creencias machistas y patriarcales de la sociedad mexicana, principales obstáculos para la igualdad entre mujeres y hombres.
A partir de la promoción y defensa de los derechos humanos y de las mujeres, el cambio de actitud hacia una paternidad más responsable parecía inevitable, sin embargo, prevalecía la desconfianza y el desconcierto de los varones ante los cambios.
Avanzados los años noventa, los hombres que son padres tiene por delante los desafíos de disminuir el índice de maltrato infantil y al violencia doméstica, así como el abandono de la casa de hijos, hijas y de los mismos padres. En este sentido, es importante lograr una mayor participación de los hombres en tareas domésticas y en la crianza de las hijas e hijos.En el umbral del nuevo siglo, la sociedad mexicana entra con nuevas perspectivas y retos de lo que puede ser un padre. A los nuevos padres se les demanda mayor cercanía, amor comunicación, respeto y, sobre todo, conciencia de su paternidad. El nuevo milenio exige a los varones que son padres mayor equidad, corresponsabilidad, ternura hacia su pareja, hijas e hijos.
FUENTE: Paternidad Equitativa: Una propuesta para hombres que desean mejores relaciones con sus hijas e hijos. CORIAC, 1999.
Chistes de Paternidad
Esto es una niña q le dice a su padre :
-papa,quiero salir esta tarde. y le dice el padre :
-si quieres salir tienes que chuparme la polla ... la niña q se pone al lio y le suelta de repente a su padre :
-papa,papa t sabe a mierda?????????? y responde el padre :
-te crees que tu hermano se ha quedado en casa.
-papa,quiero salir esta tarde. y le dice el padre :
-si quieres salir tienes que chuparme la polla ... la niña q se pone al lio y le suelta de repente a su padre :
-papa,papa t sabe a mierda?????????? y responde el padre :
-te crees que tu hermano se ha quedado en casa.
Canción de Señora, Señora.
A ti que me diste tu vidatu amor y tu espacioa ti que cargaste en tu vientredolor y cansancioa ti que peleaste con uñas y dientesvaliente en tu casa y en cualquier lugara ti rosa fresca de abrila ti mi fiel querubina ti te dedico mis versosmi ser y victoriasa ti mis respetos señora señora señora a ti mi guerrera invenciblea ti luchador incansablea ti mi amiga constantede todas las horas tu nombre es un nombre comuncomo las margaritassiempre en mi poca presenciaconstante en mi mentey para no ser tan cobardeesta mujer de quien habloes linda mi amiga gaviotasu nombre esMI MADRE a ti que me diste tu vidatu amor y tu espacioa ti que cargaste en tu vientredolor y cansancio.a ti que peleaste con uñas y dientesvaliente en tu casa y en cualquier lugara ti rosa fresca de abrila ti mi fiel querubin a ti te dedico mis versosmi ser y victoriasa ti mis respetos señora señora señoray para no hacer tanto al arteesta mujer de quien habloes linda mi amiga gaviotasu nombres esMI MADRE
Poemas para Mamá
Señora. Señora...
Esa mujer
que noche a noche me arrulló en sus brazos,
que es dulzura, belleza y amor,
que es poesía, paz y canción,
que es gracia y me tomó en sus manos.
que noche a noche me arrulló en sus brazos,
que es dulzura, belleza y amor,
que es poesía, paz y canción,
que es gracia y me tomó en sus manos.
Esa mujer
es la luz en la más negra noche,
es un ángel que cayó del cielo,
es mi alma, mi amor y mi anhelo,
es la paz que mis penas conoce.
es la luz en la más negra noche,
es un ángel que cayó del cielo,
es mi alma, mi amor y mi anhelo,
es la paz que mis penas conoce.
Esa mujeres la más linda estrella del firmamento,
es la Luna con su sonrisa de plata,
es el consuelo que mis penas mata,
es de amor un eterno juramento.
Esa mujer
que con sus lágrimas me hiere el alma
y con su amor día tras día me embelesa
es el beso que borra mi tristeza
y mis miedos y temores calma.
que con sus lágrimas me hiere el alma
y con su amor día tras día me embelesa
es el beso que borra mi tristeza
y mis miedos y temores calma.
A esa mujer
le dedico mis cantos y eternos alardes,
le regalo una rosa sin razón
que entre pétalos lleva mi corazón,
le llamo con amor mi querida madre.
le dedico mis cantos y eternos alardes,
le regalo una rosa sin razón
que entre pétalos lleva mi corazón,
le llamo con amor mi querida madre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




